Siempre pasa lo mismo, cuando salgo de compras o a mirar
vidrieras voy fichando prendas que me gustaría comprar para cuando adelgace, pienso
que quedarían lindas en mí en algún futuro. Cuando voy a la escuela paso por una calle que esta llena de tiendas de ropa, pero nunca compro nada, solo me quedo mirando.
Los pantalones ajustados,
los zapatos de plataforma, las blusas entalladas, las remeras cortas…me encantaría usar esa clase de ropa. Pero hay
un problema: no adelgazo. Solo sigo mirando ropa, fijándome precios para ahorrar,
para algún día entrar a esa tienda y probarme alguna prenda y que me valla,
mejor dicho, que me quede bien, y sentirme bien, sentirme linda, sentirme sexy,
por qué no.
No hay nada más lindo que probarte algo y tener que pedir un
talle menos jajaja, me ha pasado. Es que uno pierde la percepción de su propio
cuerpo, piensa que sigue teniendo un talle grande cuando en realidad tenés uno,
o dos más pequeño. Es una sensación de sorpresa y felicidad… extraño eso.
Las vendedoras te miran con una expresión diferente, no es de fastidio,
todo lo contrario, no sé cómo explicarlo. Cuando tenés peso de más no te tratan
bien, es como si fueras una carga para ellas, una venta perdida, una “gorda de
mierda” que viene a molestar y de seguro no se lleva nada porque todo le queda
horrible…cómo se deben burlar por dentro...

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